martes, 14 de septiembre de 2010

¿Añoranza?

Supo donde estaba en el mismísimo momento en el que sus sentidos captaron un olor tantas veces conocido. Pero no podía ser... otra vez, no. Quería dejar de fiarse de su olfato, abrir los ojos y confirmar que estaba soñando, que era mera añoranza, así que se decidió. Se levantó en la cama, abrió los ojos...
-No.
Sus sábanas, su olor, su ropa al pie de la cama...la ventana, la de la primera vez. "¿Cómo es posible?", pensaba.
Le vio aparecer por la puerta, empezó a recordar.

Como siempre, le pilló por sorpresa. Que apareciese de pronto y le saludase dándole dos besos sin ella siquiera poder reaccionar le desconcertaba. ¿Por qué? No lo sabía. Sí, sí lo sabía, pero odiaba admitirlo.
Cuando quiso darse cuenta ya tenía una taza de café delante. Hablaron durante toda la tarde, cosas importantes y cosas con menos importancia... Se narraron sus vidas, desde la última vez. Pero jamás terminaban de hablar, siempre tenían algo que decir. Él la invitó a cenar a su casa. Obviamente, ella aceptó.
Una noche más, sus cuerpos se encontraron en aquella habitación para fundirse, hacerse uno, desearse, amarse el uno al otro, amarse a sí mismos, entregarse, cruzar los límites, ver un principio y su final. Su final, porque el final es lo más duro y lo más placentero, lo más bello y lo peor, ¿quererlo, o no quererlo? Por eso cada uno decide guardarlo en un pequeño rincón de su corazón, donde apenas brille, pero sabiendo siempre que está ahí.

-Buenos días, princesa.



Y, aunque ahora somos como extraños, yo jamás te olvidaré.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¡LA MEVA VIDA!

Porque lo único que deseaba era volver a lo de siempre. O no. No. Mierda... No, porque no sé qué es lo de siempre, ¡joder!, si siempre es lo mismo... Que no, que no es que sea siempre lo mismo. Es que siempre acabo dentro de un caos de confusiones, malentendidos, odios, cariños, amores, desamores, mierda y más mierda, que ahoga tanto a unos como a otros. Unos dicen: "Oh, estoy hecho un mar de dudas." Y una mierda, yo no estoy hecha un mar de dudas, yo estoy metida en un mar de desgracia. A ver, digamos que no estoy metida del todo, soy una isla. O no. No. No sé. ¡Qué raro! Tras mucho pensar, porque yo pienso, porque me gusta. Pues eso, que, tras mucho pensar, he llegado a la conclusión (no sé si será la acertada, pero esta vez pienso que si) de que la vida me da oportunidades, decenas, cientos, miles quizá... oportunidades que yo no sé aprovechar. Pienso que quizá sea por tanto pensar. O por dejar de pensar cuando me convenzo de que es por tanto pensar. La cosa está en que no ha llegado este mar hasta mi así como así... creo que me he autorrodeado de él... (lamadrequemeechó como puede llegar a tomárselo alguno... pero, en fín, no es ese el tema). Me he transformado en isla no por obra y gracia del espíritusanto, no, sino por obra y gracia de la señorita Lokkospin, que se lo curró, ¡pordió! ¡BRAVO!
Vamos a ver, no vayan ustedes a pensar que esto es real. Tampoco soy tan desgraciada... O si. Vamos, que no lo sé todavía, me faltan cosas por confirmar. Que puedo llamarme buscadoradelaverdadsobremimisma o cosas así... Rediez, que difícil es decir estas cosas con palabras comprensibles.

Esto es La mía vida, señoras y señores.